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miércoles, 22 de febrero de 2017

LA NOTICIA PARTIDA


En ciertas ocasiones, para comprender mejor una noticia, lo mejor es leerla completa, de una pieza... y no en dos partes separadas, que es como acostumbran a publicarlas aquellos a los que no interesa que entendamos, que sepamos... por mucho que nos cuenten.

En un mismo periódico... dos noticias diferentes... una sola historia.


"La desigualdad entre el 20% más rico y el 20% más pobre es una de las más elevadas de la Unión y sigue al alza", dispara Bruselas. Las grandes empresas españolas cotizadas se han hecho con un hueco entre las más grandes del mundo por capitalización bursátil. El índice de Gini (uno de los indicadores estrella de desigualdad) está también "entre los más altos de la UE", antes y después de aplicar los efectos redistributivos de los impuestos y las transferencias sociales. La Comisión destaca incluso que la desigualdad en el acceso a la sanidad aumenta significativamente en lo que va de crisis. Y sigue al alza. En concreto, 12 compañías ocupan un puesto en el top ten de su sector por valor de mercado, según el informe Posición Internacional de la Empresa Cotizada Española, promovido por Bolsas y Mercados Españoles (BME) y Telefónica. El riesgo de pobreza está muy por encima de las cifras que se encontró Rajoy a su llegada a La Moncloa. Los niveles, siempre superiores a la media europea, son especialmente elevados en el caso de los niños y de las personas en edad de trabajar: Bruselas destaca el riesgo de que en España se instalen tasas de pobreza notables incluso entre quienes tienen empleo. El tejido empresarial español tiene dos líderes mundiales por capitalización: Inditex, en el área de venta al por menor de ropa, y Aena, en el caso de servicios aeroportuarios. España también cuenta con otras tres compañías que ocupan la segunda posición en sus respectivos sectores: Abertis (autopistas y ferrocarriles), Ferrovial (construcción e ingeniería), y Gas Natural (gas).

Extraído de El País: "Bruselas alerta a España del alza de la desigualdad y la exclusión social" (22 Feb 2017) y "12 empresas españolas están entre las más grandes del mundo en su sector" (2 Jul 2015)



Dos artículos diferentes... la misma noticia... la suma de nuestras muertes... el resultado de sus vidas.






sábado, 18 de febrero de 2017

BORBÓN Y CUENTA NUEVA


Salieron de rositas. Mejor que así sea, que no conviene soliviantar a nuestros señores, y quien tenga la más ligera duda, que mire atrás... y se estremezca... que repase como el tatarabuelo Fernando VII destrozó el país varias veces con tal de no entregar lo usurpado... que compruebe las consecuencias de que el bisabuelo Alfonso XIII fuera expulsado de España por ladrón y por putero que no por rey... que lea las cartas que el abuelo Juan le escribía a Francisco Franco... que mida, si es posible, los ríos de sangre que han sido derramados para que esta insaciable dinastía borbónica no suelte la presa que un mal día se llevó a la boca.

Veamos mejor las ventajas que se derivan de la innombrable sentencia de la justicia española contra la menos real de las Casas... conformémonos con que a partir de hoy (según anuncian los voceros de todo el reino) cualquiera de nosotros los plebeyos, podremos firmar una hipoteca o contraer cualquier tipo de compromiso financiero y pagar con un suave y melodioso "yo es que no sabía lo que firmaba"... o un "no me costa"... o un "no recuerdo"... o con cualquier otra cosa por el estilo siempre y cuando mantengamos la espalda erguida, el morrillo en alto y un sutil gesto de asco sobre sonrisa muerta.

Es mejor ir con los tiempos, no incitar a la refriega, renunciar, transigir, doblegarse... lo que sea preciso con tal de mantener bien abrochada a nuestras vidas esta amable dictadura... la más hosca de las democracias. Es un buen trato este de que los maridos sean condenados a un verano de cárcel y que las esposas esperen en la casa calentado el hogar, que al fin y al cabo, los buenos tratos los consiguen los mejores tratantes... y si no, que le pregunten a Chávez y Griñán si es bueno o malo que sus penas dependan de que el PSOE apoye los presupuestos de Rajoy, o no. 

Consenso... por Dios... o por lo que más quieran.

Dejemos que los días pasen, no prestemos oídos a las malas lenguas que aseguran la existencia de una infanta tonta... pero no de la que suponíamos... sino de otra que sufre de una aguda incontinencia firmante, que lo firma todo pero sin saber lo que firma, que firma por las paredes, por las esquinas, por los documentos que su honesto marido amontona sobre la mesa del despacho, que firma los contratos de alquiler a sí misma de su propio palacete de Pedralbes, que firma los resguardos de los dispendios de la tarjeta Visa Oro de la empresa que por culpa de su maniática costumbre figura a nombre de ambos dos.




Alegrémonos en cambio de que la cosa haya parado ahí... menos mal que nadie del resto de la Familia Real ha participado del aquelarre, menos mal que Juan Carlos I no aparece en los correos electrónicos que Urdangarín enviaba a su socio Torres... que peor habría podido ser si entre firma y firma la hubiera dado a nuestra Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad de Borbón y Grecia por dejar caer en su real twiter un par de chistes sobre Carrero Blanco, o por comprar pañales con una tarjeta que encontrara en el suelo, o por robar una bicicleta, o una lata de anchoas... que entonces la cosa sí que no habría tenido remedio y hubiera terminado en la cárcel... o desterrada, como sus abuelos... y ya tendríamos como tuvieron los nuestros, una guerra civil (o cruzada contra el bolchevique) con sus correspondientes cunetas.

Lo ha dicho Miquel Roca, abogado de Cristina... que se siente "levitar" tras la absolución de su clienta... que si algo se ha demostrado es que "está garantizada la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley”. Gran verdad donde las haya, y si alguien necesita pruebas de ello, las encontrarán en lo ocurrido hace menos de un mes, cuando la misma Audiencia Provincial de Palma que ha absuelto a la infanta Cristina y ha reducido la pena solicitada por la Fiscalía Anticorrupción contra Urdangarín, condenaba a 3 años y medio de prisión a un joven de 26 años por robar una bicicleta en un domicilio de la capital balear.

Afortunadamente todo a terminado bien... a nuestra infanta, como bien aseguró en su día Mariano Rajoy, la ha salido incluso rentable la chalanada... y no solo a ella, que al resto de la compañía también... que las siete personas que se sentaron en el banquillo por el supuesto desvío de 6,2 millones de euros de Baleares, Madrid y la Comunidad Valenciana a través de los distintos saraos organizados por el Instituto Nóos solamente tendrán que devolver por diversos conceptos algo menos de dos tercios del dinero que estaban acusados de robar, así que apenas tendrán que devolver cuatro de los más de seis millones afanados.

Felicitémonos... enhorabuena, Cristina... que estos juicios, a los de tu familia, siempre os salen a devolver... y a nosotros a vomitar... pero eso sí... siempre a vuestros pies.










martes, 28 de junio de 2016

Y DE REPENTE... LA DEMOCRACIA



Llevan razón los que dicen que Dios está con España... será por ser el país que somos... piadosos donde los haya... miseros (de misas) y míseros (de miseria)... a partes iguales... respetuosos con la ley y el orden... malpensados, sí... pero solamente hasta cierto punto, hasta el punto del vecino, del compañero de trabajo, de los amigos... bienpensados por naturaleza en todo lo demás... confiados, a pesar de los tiempos, en quienes nos llevan, en quienes nos conducen.

Las farolas se encienden, las calles se barren, los coches circulan, la tele se enciende, el patito de goma flota, en verano se venden helados y en invierno castañas... por eso somos felices (según las encuestas uno de los pueblos más felices del planeta), por eso por detrás de nuestras maldiciones y lamentos permanece inalterable una sempiterna confianza en que, incluso sumidos en nuestras tradicionales inmundicias, todo va... mal que bien, pero todo va.

Fíjense ustedes si esto es tal como se lo cuento, que hasta plenamente convencidos de que somos gobernados por una siniestra organización criminal dedicada desde el mismo día de su fundación a robar todo cuanto pueda ser robado, a falsificar todo cuanto pueda ser falsificado, a malversar todo cuanto pueda ser malversado, a asesinar a todo el que pueda ser asesinado, a estafar a quien pueda ser estafado, a destruir todo lo que pueda ser destruido... fíjense que incluso a sabiendas de incontables fechorías y sabiendo nombre y apellido de cada canalla, permanecemos todos, bien apretaditos, en la acera de los que tragan mentiras y sinsentidos como si la vida nos fuera en ello (y tal vez sea así)... mientras que por la acera de enfrente desfila con aire satisfecho y confiado, la flor y la nata de la satrapía mundial.

Docenas de empresas especializadas en anticipar los resultados de unas elecciones generales, compañías grandes y pequeñas, de cierto prestigio unas y de comprobada ineficiencia otras, de todo pelaje político, de toda tendencia ideológica, relativamente imparciales o entregadas al medio que las paga, encuestas a pie de calle, consultas telefónicas o incluso bajo el mismo portal de colegio electoral... El Pulsómetro de la Cadena Ser... la Metroscópia de Juan Luis Cebrián... El Mundo... A3Media con su Onda Cero y su Sexta... todas ellas ofreciendo unos resultados distintos pero siempre comprendidos en un cerrado margen... en el caso del PP se equivocaron por 10 escaños (voto oculto), nada extraño que el encuestado mienta y no se declare votante de un partido que hasta el último minuto de campaña se ve vio sumido en escándalos de corrupción. Con respecto al PSOE y Ciudadanos el resultado final fue prácticamente el adelantado... y de repente, como por milagro del Ángel Marcelo... el misterio de los votantes evaporados de Unidos Podemos... y de repente ¡el error es de entre 20 y 25 escaños!... y de repente la democracia.

Es de señalar el curioso hecho de que fuera el inefable Francisco Marhuenda, recientemente nombrado Comisario Honorario Especial por el máximo responsable del aparato electoral y Ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, el único periodista que clavara con toda exactitud los inesperados resultados finales... Francisco debía de estar bien informado... mejor que bien, diría yo.

Y sabiendo esto, y siendo todos conscientes de que la organización criminal que nos gobierna no conoce vacaciones ni fiestas de guardar (ni concede treguas electorales)... todos callan... y todos callan por pura prudencia... esa clase de prudencia prima hermana de la cobardía... esa clase de cobardía que tantas veces ha impedido que este país camine por sí solo, a su propio "tempo" y no "al paso alegre de la paz".

Dicho en plata mejor queda... nos han robado. Nos han robado otra vez... en este expolio infinito... que ya dura siglos... y que tarde o temprano... habrá de terminar... o ser terminado.








viernes, 25 de marzo de 2016

EL HOMBRE QUE HACÍA DE TODO, SOBRE TODO PASAR MUCHO TIEMPO EN LOS BARES COMENTÁNDOLO Y TOMANDO COPAS.



Aquél hombre tenía la costumbre más rara en estos lares. Cuando se topaba con alguien que hacía algo (lo que fuera) que a él le parecía digno de admiración, lo abrazaba, le daba cuanto tenía, y se convertía en su amigo. De ahí que muchas veces muchos ignorantes tacharan a Moncho Alpuente de demasiado adulador con las obras de sus más cercanos... que nunca fueron pocos.

En mi caso fue tal cuál. Un desconocido que se hizo con mi teléfono para llamarme y derramar sobre mi estupefacta persona todo lujo de piropos y sentidos agasajos en relación a cierto escrito que la casualidad (vestida de Fernando Llovet) tuvo a bien hacer llegar hasta sus pequeñas manos. A continuación, una cita en el Café Manuela para esa misma tarde... y desde ahí, veinte años en los que rara ha sido la vez en que ha pasado una semana sin una charla larga y tendida con mi amigo... y con otros muchos, que del mismo modo que yo, (o parecido) habían caído en las redes de aquella inmensa humanidad.

Antes de eso, la vida intensa y polifacética de la hablan los periódicos, infinidad de aventuras y travesías en las que enrolaba al menos pintado, al talentoso, al soñador, al valiente... y nunca al memo cuya única función consiste en poner la pasta. De semejante inconveniencia para el éxito personal hizo su propia ley... y a la larga, su propia sentencia.

Sirvan los siguientes como ejemplos de tamaña y divina insensatez...

En cierta ocasión Moncho y Carmen Maura ejercían de presentadores durante cierta megafiesta de autobombo en la redacción de El País... tiempos aquellos en los que se cortaba el tráfico de las calles aledañas para bien del festejo... tiempos aquellos en que la mano de Jesús Polanco, también conocido como "Jesús del Gran Poder",  mecía todas las cunas de España (incluso las de los Aznar-Botella)... tiempos aquellos en que todo eran brillantes burbujas y brillantes chaquetas de brillantes lentejuelas. Don Jesús se retrasaba más de lo habitual, e incluso bastante más de lo necesario como para disfrutar de una estelar llegada en solitario y así no compartir cámaras ni miradas con otros asistentes. Como era de suponer, nadie osaba descorchar sin la presencia de Don Jesús, ni siquiera para darle un furtivo bocadito al pico de un canapé. Así pues, tanta tardanza terminó por poner a prueba la destreza y el descarado ingenio de los presentadores, y como de eso sobraba, ocurrió lo que tenía que ocurrir. Carmen Maura tomó al asalto aquél escenario y micrófono en mano espetó a los asistentes algo parecido a que el fiestón no empezaba porque la estrella de la noche había sufrido un percance inesperado que le había obligado a retrasarse... que se trataba nada más y nada menos que de Paul Anka (celebérrimo cantante americano de los sesenta cuyo nombre sonaba casi a Polanco).

Dicen que las risas duraron toda la noche, que el chascarrillo sobrevivió hasta casi un mes más tarde, pero mucho antes de eso, Don Jesús ya sabía quién era el autor intelectual de tan terrible atentado. No procedía el uso de un francotirador apostado frente al portal de Alpuente porque ahora las cosas ya no se hacen así, pero muy probablemente, los tentáculos de aquél imperio que se alargaban por todos los rincones de la vida en España sufrieron una pequeña sacudida... porque así era el Grupo Polanco, generoso impulsor de sus protegidos hacia la fama... o enterrador que lenta pero eficazmente, sepultaba hasta el cuasianonimato, a quienes no mostraban cuando menos respeto, ni cuando más, absoluta obediencia. No era por nada que tanto Jesús de Polanco como Juan Luis Cebrián solieran emitir, incluso en público, sentencias de invisibilidad perpetua con apenas seis palabras "Ese no es de los nuestros".

No es mentira que en cierta ocasión, posterior al episodio antes nombrado, y tras cierto encontronazo de Alpuente con la Planta Noble del periódico en defensa de un compañero, fuera el mismo Cebrían el se hiciera el encontradizo en medio de un pasillo, y pasando el brazo por encima de los hombros de Moncho, le dijera con media sonrisa y en voz bien alta para que todos lo oyeran: "Oye Moncho... te tengo que preguntar una cosa y siempre se me olvida... ¿Tú qué eres? ¿Cómplice o empleado?". Moncho respondió como quien sólo tiene una respuesta... "Empleado", dijo... y a partir de entonces la ya pronunciada rampa de salida se inclinó un poco más... y más... y más... hasta hacerse tobogán.

Desde entonces los artículos en El País se espaciaron cada vez más para quien había escrito ya el primero al mes de nacer el periódico... pero eso era algo a lo que ya casi estaba acostumbrado... a no bajar la cabeza... a sufrir las fatídicas consecuencias de no querer vivir en ese mundo del "tanto asientes tanto vales".

Incluso mientras aquél tobogán se inclinaba, y en su afán de ir sembrando ojerizas a su paso, no dejaba de lanzar rejones de muerte sobre gente poderosa, rejones especialmente afilados en forma de columna semanal sobre el lomo de la por entonces Emperatriz del Partido Popular, Esperanza Aguirre... y acertaba... vaya que si acertaba. Tanto acusaba el castigo la siniestra lideresa que en más de una ocasión, y en mi presencia, el coche oficial de Esperanza se paraba en medio de la calle del Pez para bajar su ventanilla trasera y comentar en voz baja con "su admirado" Alpuente la penúltima satisfacción de haber sido asaeteada (otra vez) por su aguda pluma.

Incluso mientras resbalaba por aquél tobogán rechazó sin dudar las manos sucias que le ofrecían... una suculenta entrada en el PSOE... una posición privilegiada en una lista electoral... una resplandeciente concejalía de cultura... una estupenda salida laboral... un llevarse el dedo a la ceja y subirse al carro de la gente guapa que por aquél entonces daba cobertura a un miserable en apuros electorales llamado José Luis Zapatero y a su cohorte de sátrapas.

Hubo más... muchos más... hubo aquél guión de un sarcástico skecht sobre la alteza de la Infanta Elena en “El peor programa de la semana” que fue eliminado de antena cinco minutos antes de ser emitido... otro punto de mira sobre su pluma... y uno de los más flagrantes casos de censura de la democracia española.

Siempre recelo de los que, tras los empellones que a todos nos reserva la vida, siempre caen de pie... sea cual sea la altura a la que el inevitable trompazo les envíe. No me fío de quienes siempre toman tierra con las cuatro patas sobre el suelo, porque eso significa que se adaptan, que dejan de ser quienes eran para convertirse en la forma de vida más conveniente para encajar el costalazo. Tienen sin embargo mi confianza los magullados, los expertos en romperse la crisma contra el empedrado, los que señalan con el dedo todo lo mezquino de este mundo, y no dejan de hacerlo ni siquiera cuando sienten el crujir de los propios huesos. Moncho se los rompió todos... no había un sólo rincón sano en toda su enjuta osamenta.

Otros no... otros parecen haber nacido ayer... otros parecen tan enteros... pero no tan íntegros.






"Moncho Alpuente hizo de todo...  pero sobre todo pasó mucho tiempo en los bares comentando lo que hacía y bebiendo con amigos"

Habrá que preguntar al Gran Wyoming si mi amigo merecía una frase de despedida así... si la necesidad de ser permanentemente gracioso y ocurrente conduce sin remedio hacia esa agria condescendencia... hacia esa levitación en directo... habrá que preguntarle si llevarse el dedo a la ceja en el momento adecuado y sonreír con sonrisa de empleado te aleja de los apuros económicos y de la vulgaridad de los bares...  habrá que preguntarle también de qué manera escoge a los amigos para no tener como Moncho, el problema de arrastrar tras de sí "ese espectro de amistades que tiende al infinito".

Moncho tenía sus defectos, sus flaquezas, sus vicios, sus contradicciones, sus cerrazones, sus sinsentidos... esa docena de caras de las que ninguno nos sentimos demasiado orgullosos... y contra ellas, doscientas doce facetas por las que uno puede sentirse muy afortunado de haber compartido incontables botellines, incontables risas, incontables discusiones, incontables chascarrillos, incontables regresos a paso lento por su calle del Pez... hasta su casa... hasta esa última vez, en que sin saberlo, me despedí de él para siempre.

Ahora le imagino estupefacto... con esa expresión tan suya de asombro con que tantas veces se enfrentó a lo chusco... a la envidia... a la ingratitud...  a la codicia... al desprecio... a la injusticia... a la impostura... a la arrogancia... y a esa parte de la vida que le resultaba imposible comprender.

Nunca lo dijo, al menos en mi presencia, pero aún sabiéndose sobradamente querido, seguro que le habría gustado recoger algo más de lo mucho y bueno que sembró... algo más de cuidado... para su bonsái, su pay pay, su parquet, su caché... para quién ahora vive (para siempre) en los poros de mi piel.